LA TRIOLOGÍA DE LA SALUD

El caudal de información genética  y extragenética que contienen los organismos más desarrollados en nuestro Planeta va aumentando con el paso de los tiempos.

Cuando la célula recibe un estímulo informativo externo, va a responder con una reacción (irritabilidad) dependiendo de la información que mantiene en su interior (A.D.N.). La reac-ción interna es lo que permanece como una adaptación al estímulo.
INFORMACIÓN = IN-FORMA (forma el interior).

Hagamos un breve repaso a las diferentes reacciones en distintos niveles, desde los organismos más simples a los más complejos:

BACTERIAS: Las bacterias tienen receptores especializados capaces de detectar diferencias en su exterior, tales como concentraciones químicas, de temperatura, etc. Estos receptores se localizan en su membrana (ectodermo = piel, sistema nervioso). Los estímulos producidos por estos receptores la agitan durante prolongados periodos (reacción). Se ha comprobado que durante un tiempo breve pueden almacenar información sobre estas exposiciones, o sea, poseen un sistema de memoria.

PROTOZOOS: Aunque sean células individuales, su citoplasma contiene estructuras específicas bien definidas. (núcleo, sist. digestivo, aparato motor.) de respuestas parecidas a las neuronas. Los protozoos están diferenciados por linajes y estos se clasifican según sus patrones de movimiento, según su información genética. Reaccionan con cambios de dirección ante estímulos ambientales.

INVERTEBRADOS: – La mayoría tienen un sistema nervioso central y otro periférico. – Los más complejos tienen un cerebro y los más evolucionados (más actividad, percepción y respuesta) aumentan el control cerebral sobre los ganglios y niveles más bajos. – Los grandes axones (ramas principales de las neuronas) suelen ser elementos de circuitos de huida. – En muchos el sist. nervioso se construye alrededor del tubo digestivo.

VERTEBRADOS: Todos tienen las mismas estructuras. – La diferencia en el tamaño y forma del sistema nervioso dan lugar a especialidad y conducta. – Peces y anfibios con mayor telencéfalo. – Reptiles con dos hemisferios. – Mamíferos antiguos — sistema límbico. – Mamíferos actuales — córtex.

Al ejercitar una función, el sistema tiende al desarrollo entrópico, a especializarse, con lo que el sistema orgánico o zona del sistema evoluciona para cumplir las funciones cada vez más especializadas que se le requiere. Esta interacción requiere de una adaptación constante en la que la evolución se vale de la selección de las especies para enriquecer la información genética y así fortalecer la capacidad adaptativa de las siguientes generaciones.

Nuestro cuerpo en sus unidades más simples está configurado por átomos (electrones – protones – neutrones.).

Con estudios hechos con isótopos radiactivos, se ha comprobado que en menos de un año renovamos más del 98% de todos los átomos de nuestro cuerpo (incluidas las células cerebrales).

Cuando pensamos o sentimos, nuestro cerebro segrega unas proteínas (neuro-péptidos) que transmiten la información a la célula (mente – cuerpo).

Un neuro-péptido es una secuencia de aminoácidos, son mensajeros, emiten y reciben información.
Se ha comprobado que todos los órganos del cuerpo tienen la capacidad de generar neuro-péptidos. Esto implica que tienen una forma de pensamiento además de que nuestra forma de pensar o de conducta pueden afectar a nuestro sistema orgánico. Nuestro cuerpo aprende de nuestra forma de pensar o de sentir, así podemos desarrollarlo o destruirlo.
Tenemos una media de 60.000 pensamientos diarios de los que el 95% son los mismos que los del día anterior, por eso aunque tengamos la capacidad de regenerarnos, nuestros patrones conductuales y mentales nos llevan a seguir reproduciendo y evolucionando nuestros procesos patológicos.

 

El cuerpo recibe información del interior y del exterior (4 millones de impulsos inf. Por segundo aprox.) que deben de canalizarse a través de diferentes circuitos de diferentes naturaleza y así repartida en los diferentes niveles que indicaremos, lo que hace posible la adaptación a nuestro medio.

Si la información no pudiese circular libremente por algún bloqueo el algún circuito, el cuerpo intentará adaptar en los restantes, y si esto ocurre de una forma sistemática la adaptación será una enfermedad.

Los tres niveles que vamos a observar (con la Kinesiología Holística) son: Estructural, químico y emocional. Siendo el energético un sistema de integración informativa de los anteriores. El factor común y eje de giro de estos niveles es el Sistema lnmunitario que regula las adaptaciones de todo el sistema.

Todos sabemos que un estado anímico particular nos produce problemas químicos e incluso dolores, al igual que una intoxicación química nos puede producir desajustes estructurales y cambios de ánimo. Una lesión estructural nos puede llevar a un estado depresivo y por bloqueos de algún sistema producir disfunciones orgánicas y por lo tanto químicas. Así comprobamos que el cuerpo es una unidad y nunca debemos tratar un nivel sin tener en cuenta los restantes.

Cuando conseguimos un equilibrio en los niveles mencionados empezamos a acceder a la información intuitiva (espiritual) que nos permite, gracias a los cambios de conducta, mantenernos en estado de salud que significa una constante adaptación fisiológica.

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