EL ENCUENTRO CON MI DIRECCIÓN

Toda la frustración, toda la infelicidad, todas las injusticias desaparecerán cuando tengas determinación en seguir lo que tu alma te acaba de decir, cuando fluyas en el río de los susurros de tu alma

¿Y si todo lo que ha acontecido en tu vida te ha estado preparando? ¿Y si todo no te sucede a ti, sino que sucede PARA TI? ¿Y si cada fracaso, cada desilusión, cada injusticia fue tu entrenamiento necesario para alcanzar las alturas que te mereces? ¿Qué pasaría si esta teoría fuera cierta?  -Laín Garcia Calvo-

Hoy os quiero contar mi historia de un gran desafío que pasé hace 6 años. Un desafío, como todos, que me abrió más la puerta hacia mi crecimiento personal, el que me hizo saltar al servicio de la humanidad, expandirme dando lo mejor de mí, mi mejor versión a las personas.

Yo empecé a andar en bicicleta como afición, primero con la bicicleta de monte y luego con la de carretera con 18 años. Ya me quería dedicarme más a mi misma, dejar de hacer tantas fiestas, cada fin de semana una y otra, una y otra,… Ya estaba harta de ese estilo de vida. Necesitaba más contacto con la naturaleza.

En mi familia a sido un deporte muy practicado de parte de mi padre, luego desde muy niño mi hermano empezó a practicarlo, estuvo compitiendo desde los cadetes hasta la élite. Mi hermana también empezó a practicarlo con 17 años más o menos. Ella tubo mucho éxito en varias modalidades como ciclocross, MTB, carretera. Ella tuvo un accidente en la carrera de Tour de Francia de mujeres, la “Grande Boucle”, el 7 de agosto del 2006, con 24 años. Un accidente de vida o muerte. Os lo cuento porque las dos hemos tenido una gran coincidencia con los años y con la fecha.

 

Yo empecé a practicar el ciclismo como afición, me ayudaba a soltar mi negatividad, me sentía llena de energía  y vitalidad después de hacer ejercicio, no pasaba de mi mente eso de competir. Hasta que empecé a meterme poco a poco en el mundo del ciclismo.

Un día, en la siguiente temporada y la última temporada de mi hermana, fui a entrenar con ella y su equipo, me encantó el ambiente que se vivía, las risas que se echaban, empecé a disfrutar del ciclismo de dentro.Resultado de imagen de Izaro Lasa debabarrena

En la siguiente temporada el equipo donde mi hermana decidió dejar la competición me hicieron un sitio, el director me dijo que si quería tenía un hueco en el equipo. Yo dije que SI, no sabía si terminaría las carreras, pero me gustaba el ambiente, el compañerismo que había. La hermana me dio el relevo y yo la cogí con incertidumbre pero con ganas, igual no con las ganas de entrenar para subir al pódium algún día, pero si para compartir con mis compañeras vivencias, ayudarles en lo que podría en esos momentos. Al principio no terminaba algunas carreras pero al final, como todo, entrenando, si los terminaba. Lo hacía por afición no como profesión, sabía que no era de lo que quería vivir, sabía que mi propósito era otra, era más en ayudar a las personas encontrar su armonía, salud, vitalidad y energía.

Yo había estudiado Nutrición y Dietética en la universidad, pero luego me dedique a expandirme por el mundo alternativo, como me han enseñado en casa. En mi familia siempre nos hemos nutrido con alimentos integrales, enteros, alimentos con vida, alimentos macrobióticos, productos de la huerta, me han enseñado a sanarme con productos naturales. Yo siguiendo esas enseñanzas estudie Naturopatía para aumentar mi sabiduría.

Ésto te lo cuento porque en la temporada del ciclismo del 2010-2011, mientras trabajaba en un herbolario al terminar mis estudios de Naturopatía, decidí cogerme un entrenador y darle al ciclismo con más dedicación, quería mejores resultados. Entrenaba lo que el entrenador me ponía esa semana y trabajaba por las tardes. había días que trabajaba mañana y tarde. Entonces levaba la bicicleta a la tienda y al mediodía entrenaba. Me sentía con mucha vitalidad, practicaba las dos cosas que me gustan, el ciclismo y servir a las personas dándoles consejos y productos de salud.

En el ciclismo me sentía con más fuerza, los entrenamientos que me ponía tenían sus resultados, terminaba las carreras con los juveniles masculinos. era una meta que me puse cuando empecé en la competición, igual la única que me puse individualmente. Como con todo, quieres más cuando vas disfrutando y progresando, viendo que los frutos van llegando. En cuanto al trabajo como herbolaria tenía también ganas de aprender más herramientas de trabajo, si para mí y si para los clientes. Pero no encontraba tiempo para invertir en cursos. Uno que quería era la Kinesiología Holística, como una buena herramienta para testar al cliente la terapia que necesita o el producto que le va mejor para él/ella.  En ese momento, ahora lo veo así, estaba en el punto de escoger una cosa u otra.

Un día de Abril, que iba entrenando al mediodía después de trabajar, un hombre venía mirando a las musarañas en un camino que no había visualidad. Era una cuesta muy estrecha, por un bidegorri ( en vasco se les llama a los caminos verdes donde pasean personas y bicicletas, ese tramo no se puede ir por la carretera porque solo está la opción de la autovía) , yo estaba bajando, él subiendo en bicicleta mirando a no se qué, hacia un lado. En el choque yo me dí la mayor leche, me estaba mareando pero él no reaccionaba, tuve que llamar yo al 112 y pedir una ambulancia. En esta situación aprendí una cosa que el cuerpo hace cualquier cosa para reaccionar y sobrevivir.

En el hospital me dijeron que me había roto la clavícula, que tenía que hacer reposo completo durante un mes. Justo cuando mejor me encontraba en las competiciones. Yo me hacía esta preguntaba una y otra vez: “¿Será una señal de que tengo que dejar la bici y enfocarme a aprender, experimentar y expandir mi sabiduría en cuanto a la salud física, mental y espiritual?”. Pero mi mente se sentía muy fuerte, poderos, pensando que NO, que a muchos ciclistas les pasa la rotura de la clavícula cuando se caen. que siguiera enfocándome, entrenando para mejorar mis resultados. Un día entrenando cerca de donde me paso el accidente me vino esto, lo recuerdo con claridad: “si no me pasa algo más grande como a mi hermana, no será una señal”. Pero yo no le di vueltas a ese pensamiento, lo deje tal cual.

Pues el 27 de agosto del 2011, cuando tenía 24 años, como mi hermana con la diferencia de 20 días, es lo que me pasó. A mi en vez de lejos de casa al lado de mi casa, compitiendo con los juveniles, bajando un puerto o gran repecho, Eitza. Estaba un poco o bastante nerviosa antes de la salida, la gente me conocía. Al hacer la inscripción me encontré con una compañera de la escuela, trabajaba en las ambulancias, yo le dije: “espero que no tengas que venir a rescatarme”, sin más por decirle algo. Salimos todos en la carrera y mientra estabamos rodando me vino la inspiración, la intuición, el susurro de mi alma diciendome: “NO vayas detrás de éstos, es un aviso”. Había un equipo de Castilla León y mientras ibamos rodando en rectas, sin ningún obstáculo, había uno que frenaba en el pelotón y entonces la voz de mi alma me dijo eso, no me acuerdo de nada más de ese día, todo lo que sé me lo ha contado  la gente que estaba cuando me caí.

La situación es que bajando el puerto de Eitza, la cual la he bajado y la bajo miles de veces, un chico de ese equipo hizo una frenada, no se porque pero lo único que se que yo estaba atrás y que le hice el afilador, le di con la rueda delantera a su trasera y si practicas la biuci o si la sigues sabrás que el que da recibe la leche. Me arrastre cuesta abajo, no se cuantos metros, pero mis rozaduras y quemaduras me dicen que serían  bastantes. Pero la mayor leche se la llevo la cabeza, me rompí el craneo, tenía casco como es lógico, pero el casco te suaviza el golpe, te protege el primer golpe.

Yo no me acuerdo de nada, ni cuando estuve en la UCI, 7 días, ni la primera semana que me pasaron a la planta. Poco a poco fui recordando los nombres de las personas, no podía estar mucho tiempo hablando, me cansaba el escuchar, el poner la atención, el leer. A eso le he ido cogiendo habilidad con el habito de entrenar, de no rendirme cuando no me salían palabras simples, cuando no podía estar mucho tiempo escuchando en conferencias. Lo que más me a ayudado a sido aceptar, perdonarme y reírme de esas situaciones, y escucharle a mi voz interior diciéndome que ya cogería la habilidad de hablar con soltura con entrenamiento, cayéndome y levantándome con más fuerza que como me caí, confiando en ese susurro lleno de amor.

Lo que sí recuerdo es la conversación que tuve con Dios, Universo, Energía infinita, Divinidad o como le quieras llamar. Él me dijo me centrase en mi propósito, a por lo que he venido a dar al mundo o sino que dejase este mundo físico, él me dijo que no se me haría fácil el principio pero si confío en mi intuición, se me hará más divertido y fácil, y que lo conseguiré.

En esta historia todavía hay mensajes más profundos y que aun no han llegado a mi conciencia, pero que llegarán en su momento adecuado, cuando esté preparada para cogerlas con humildad. Hoy os quiero dar este mensaje a tod@s por la experiencia, por el regalo que me dio el Universo con esta situación llena de claridad, de coincidencias, sincronizidades:

El universo nos hace pasar por estos desafíos para aprender una gran lección, para subir otro escalón en nuestro camino, para que avancemos con consciencia hacía nuestra cima. SON DESAFÍOS DISFRAZADOS DE BENDICIONES. Cuando nos llega la inspiración, la intuición tenemos que actuar. Toda la frustración, toda la infelicidad, todas las injusticias desaparecerán cuando tengamos determinación en seguir lo que nuestra alma nos acaba de decir. A pesar del miedo, la duda y la inseguridad. EMPIEZA.

Unas lecciones de vida que aprendí con lo vivido en este desafío:

  • En grupo o equipo las cosas se expanden con más facilidad, más energía creativa, con más impacto emocional, con más rapidez.
  • La importancia de darle claridad, luz a esos susurros del alma, actuando cuando llegan.
  • Centrar mi energía en la dirección que me hace sentirme bien.
  • Entrenando con compromiso y disciplina podemos lograr nuestros objetivos, anhelos, deseos.
  • Dar gracias a la vida, al universo por las oportunidades que nos pone en el camino para nuestra evolución, crecimiento, expansión.
  • Con Fe, con convicción de lo que no se ve, todo se logra. Recibirás TODO aquello en lo que creas. Lo que pienses, creas, así serás, así actuarás, así sentirás y así tendrás, eso tendrás en la vida.
  • El entorno que tenemos nos ayuda en nuestro crecimiento como persona, nos ayuda en nuestro camino hacia el éxito o sino nos FRENA. Cada un@ elegimos si seguir o cambiar de camino y entorno, dando gracias por lo aprendido, del contraste vivido.
  • Cada desafío tiene una BENDICIÓN escondida, disfrazada, al descubrirla subimos de nivel de consciencia.

Por hoy os dejo con esta historia, seguiremos profundizando las enseñanzas de esta aventura otro día. DE MIENTRAS TE DESEO LO MEJOR EN TU AVENTURA.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

IZARO

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2 pensamientos en “EL ENCUENTRO CON MI DIRECCIÓN

  1. Pingback: LAS PUERTAS QUE ME ABRIÓ MI ACCIDENTE | OREKAN SENTI

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