ATRÉVETE A EXPRESARTE CÓMO SER AUTÉNTICO QUE ERES

¿Por qué nos cuesta dejarle que salga a nuestra voz de esa celda interna, en la que la abandonamos hasta que se marchite? ¿Por qué no la dejamos que se exprese con total libertad?

Estaría genial buscar alguna fórmula que nos empuje a poder decir, SIN MIEDO, lo que pensamos sin tapujos (siempre con respeto por supuesto). Esa formula, hablo por mis experiencias, no es otra que coger al miedo de las manos, decirle que la acompañas e irse a la acción, a enfrentarse a esos obstáculos que te encienden esa emoción, a esas barreras que a creado tu mente con tus creencias, con esas excusas que te cuenta de qué pensarán mis amig@s, mi jefe, este grupo, mi familia,… igual me rechazan, igual se ríen de mi, igual creo una tensión que crea un mal ambiente,… la mayoría de excusas que encienden a ese miedo que nos paraliza vienen del qué dirán. No quiere decir que todo el mundo te tenga que apoyarte en lo que dices, en como lo dices, de que manera te expresas, pero si tu dejas que se suelte esa voz de dentro hacia fuera, de tu corazón, con buena intención, sin tapujos, con respeto, valorándote a ti mismo, valorando la opinión de cada uno, con amor hacia todo ser que te escucha o te lee, te sientes libre, cada palabra que te sale sale más suelto, sin máscaras, libre, con más fuerza hacia el exterior, con determinación.

Dedicamos tanto tiempo y energía a ocultar nuestras ideas y emociones por temor a ser rechazados, que a menudo terminamos encarcelados en la rigidez y la necesidad de control. En este proceso, mermamos nuestra capacidad de crear vínculos espontáneos y honestos. Así, vendemos nuestra autenticidad a precio de normalidad, renunciando a lo extraordinario para conformarnos con lo ordinario. Así es como nuestra identidad va quedando diluida. Para no perder al otro podemos llegar a rebajarnos a aceptar cosas con las que no estamos de acuerdo, lo que termina por pasarnos factura a largo plazo.

Si queremos librarnos del fantasma del rechazo, podemos empezar por salir de los límites establecidos, elegir abrirnos y abrazar nuestra singularidad. Es el único modo de conocernos, comprendernos y aceptarnos. Paradójicamente, al modificar la relación que establecemos con nosotros mismos, transformamos la relación que mantenemos con los demás. Llegados a este punto, cabe apuntar que cuando nos relacionamos con cualquier persona –ya sea conocida o desconocida- tenemos la posibilidad de excluirla o de hacerla sentir integrada. Así, podemos optar por ofrecer a los demás el espacio y el respeto que tanto deseamos recibir. Y en última instancia, librarnos del estigma del rechazo, trascendiendo el miedo a ser diferentes…y celebrando que los demás lo sean también.

Yo de pequeña, con 4 años, por circunstancias familiares, tuve que mudarme a otro pueblo, muy cerca de donde nací, me cambiaron de escuela, de entorno, de un pueblecito a uno mayor, y se que una parte de que no hablara casi nada con mis amig@s venía de ahí y de lo aprendido por mi entorno. Pero eso sí, me apuntaba a cualquier “bombardeo”, era una salsera, no era de esas voces cantantes, yo observaba el terreno, el ambiente como se movía, como se comportaba, me quedaba con todo y eso seguiré manteniendo en mi, porque sé que es una actitud que nos enseña mucho en esta vida, el observar sin juzgar, quedarte con la jugada, reflexionar en ti y con eso elegir con que actitud dar el paso. A veces no nos saldrá bien y otras veces nos quedaremos asombrados con nosotros mismos, pero de las dos maneras aprenderemos si esa actitud que hemos elegido lo tenemos que reforzarlo más o lo tenemos que cambiar para llegar a una situación mejor, que nos haga sentirnos mejor. Pero lo que más me paralizaba en sacar a mi ser tal cual es, como a muchas personas, era el miedo al rechazo por parte del entorno que me encontraba,  la razón podría ser la inseguridad, el miedo a ser uno mismo, o un sentimiento de inferioridad.

He decidido escribir en mi blog sobre la importancia de dejar a nuestra voz salir de esa celda, que muchas veces la tenemos encerrada por no querer salir de la normalidad, por el temor de cometer un error, a ser juzgados, a ser alejados de ciertas situaciones sociales,… porque para mi, como para mucha gente , creo, que ha sido y sigue siendo un reto difícil por superar, por muchos aspectos sociales, familiares y personales. Sé que todavía tengo mucho que avanzar, aprender para que salga con plena libertad la voz de mi alma hacia fuera, dejarle que se exprese cuando siente que es momento de salir al exterior, sin que yo le agarre dela cuerda tirandole hacia dentro, por miedo de que pensarán de mi, por ese miedo que me a frenado mucho en mi vida, por el que dirán de mi, por sentirme rara al compararme con los demás, por la filosofía de vida que mi familia a llevado. Ahora me siento bendecida por todo lo aprendido con mi familia, porque a estas alturas de la vida me veo afortunada por el camino que me abrió, por ellos estoy aquí escribiendo sobre aspectos de la vida interior, de la alimentación que te nutre de vida, sobre terapias que he aprendido y practico. Pero en tu pura niñez no lo ves así, te haces tus propias historias y cuando tus compañer@s de la escuela se burlan de ti y de tu familia pues te encierras más en tu coraza, porque si sales de los límites establecidos puede que te juzguen a la cara o a la espalda, puede que recibas comentarios de desprecio, puede que te humillen,… pero también puede que ayudes a abrir la visión de la vida a esos compañer@s.

Auténtico es verdadero y, enfocado a una persona, es la cualidad de mostrarse tal como es y de ser consecuente y coherente consigo mismo.

Tratar de ser “correcto” y de comportarte haciendo lo que se supone que está bien es vivir una vida ficticia.

Me hace gracia cuando recuerdo o me recuerdan mis amig@s de cómo empece a hablar con ellas con más soltura. Era cuando estábamos en la plaza del pueblo, comiendo chucherías, y una familia de palomas estaba a lado nuestro comiendo gusanitos que les dábamos y es cuando empecé a hablar con ellas o a ellas, era como que encontré una excusa para empezar a soltarme en el mundo de la comunicación, amoldarme a está herramienta primordial que es la comunicación, la que nos ayuda a abrirnos a nuevas relaciones. Siento que fue como que me solté de esa cadena y poco a poco fui cogiendo soltura, confianza en mi misma, liberé a mi “yo” auténtico y, como con todo en la vida, vas poco a poco mejorando con tus movimientos, en este caso con las relaciones, a hablar con la naturalidad, a ser cada vez más como tu eres, sin miedo, sin excusas que te pones para justificar tu incomunicación. Para llegar a este estado de tu ser te tienes que sentirte valiosa, apreciarte tal como eres, confiar en ti, amarte, aumentar tu autoestima, darle más fuerza a tus sentimientos que a tus excusas, si sientes que lo tienes que decir dilo, sé que no es un camino fácil, pero, como con todo, es empezar a dar el primer paso, los errores son algo que nos permiten avanzar, que nos permiten mejorar y lograr aprender cada día algo nuevo.

 

Lo que más me ha ayudado en este camino de la expresión del Yo, a sido las ganas de querer seguir explorando nuevas maneras de moverse en esta vida, nuevas relaciones, salsear en distintos ambientes, irme a hacer cursos que quiero aprender, viajar sola y hablar con gente desconocida, el hacer frente a esa timidez que me paralizaba, ver los miedos como una emoción que me incentivan para ponerme en acción y sentirme viva. La vida mueve piezas para que vayas mejorando eso que te da miedo o vergüenza, y si estás con esa percepción de coger el miedo como un impulso, te pones manos a la obra, y cuando lo superas te sientes grandioso, te sientes insuperable, imparable, sigues este viaje de la vida con más libertad porque confías en ti cada vez más, y entonces ves como aparecen situaciones, lugares, personas, trabajos que en estos momentos prefieres optar por seguir tu viaje por ahí, sientes en ti el continuo movimiento de la vida.

El miedo a los demás, nos quita la libertad a la hora de relacionarnos. Nos cierra todos los caminos y no nos permite vislumbrar ningún horizonte.

Es como me salió las ganas y la oportunidad de ir a descubrir el mundo del ciclismo, quería cambiar maneras de vivir, ya me encontraba estancada con la rutina de siempre. Pero justo fue el ciclismo el que me llevó al vuelve a empezar de cero en este aspecto de dejar a mi voz salir fuera con amor y confianza, todo lo que me costo en años, consciente e inconscientemente, para llegar a expresarme con libertad, quitarme esos miedos, suavizar esa timidez se fue, pero todo queda guardado en nuestra programación mental, aún que se nos borre, lo que tenemos que hacer es volver a sacar esos programas al exterior, reconocerlos y seguir mejorandolas. Digo el ciclismo, porque cuando tuve el accidente, que ya os he contado en otro post, el daño mayor fue la fractura craneal, el estallido craneal, el que me afecto a mi habla, a la capacidad de recordar palabras simples, como ventana, sobre todo con personas que no tenía mucha relación o cuando me sentía presionada por mis inseguridades. Me costo lo mío volver a confiar en que podría recuperarme por completo a eso que tanto me costo lograr en la infancia, en la adolescencia, a expresarme con libertad. Pero nunca me he dado por vencida, siempre salía mi voz interior ganando, diciéndome: Izaro, verás como sales de esta más fortalecida que antes. Como todos, tenía mis momentos de dejarme hundir por los bloqueos de palabras que me dejaban en blanco en cualquier conversación simple, pero esa voz de mi alma siempre a sido la que me a hecho salir por las incomodidades animada en salir adelante.

Y hoy sigue siendo el día que cuando no me siento a gusto con gente o cuando me presiono a mi misma en querer hablar con perfección me bloqueo, pero ahora esos bloqueos los veo como un contraste para seguir aumentando mi confianza y para aumentar esas ganas de mejorar mi expresión. Lo que más me a gustado de este proceso vivido, es que cuando quieres aprender algo nuevo o retomar lo perdido, si sales a jugar con conciencia en tu día a día a eso que estas enfocada no le das tanta importancia cuando fallas, sabes que irás mejorando más tu estrategia del juego, porque asumes que la perfección completa no existe, das lo mejor de ti en ese momento.

Cuando vas disfrutando del proceso, cuando ves todos los logros conquistados en tu vida, ves como llegan más pruebas para que superes y llegues a lo más alto, para que sigas aumentando tu autoestima, y como dice mi mentor Laín, para que vayas descubriendo tu coeficiente de IMPARABILIDAD. Yo entonces, estaba trabajando de media jornada en un herbolario, lo compaginaba con el ciclismo, pero después del accidente todavía no estaba capacitada para ponerme a trabajar y menos a la venta al público, me cansaba mucho estar prestando la atención a la gente, a un libro, estar unas horas centrada en algo y además no tenía soltura para estar dando consejos e indicaciones sobre productos naturales, entonces la jefa decidió no renovarme el contrato, que se me terminaba más o menos en dos meses, después del alta hospitalaria. La gente, mi entorno, me decía que como me podía hacer eso, como no se metía en mi situación la jefa, pero yo por otra parte la entendía, no tenía porque estar sosteniendo mi situación, ella quería tener a una persona en vez de a una en paro y la otra sustituyéndola, cada una es libre de que decisiones tomar. Pero yo me quedo con la parte positiva que me dio esa decisión que tomó ella, porque saco a mi guerrera de dentro con más fuerza al exterior, en vez de hundirme me hizo levantarme con más vitalidad a por lo que en esos momentos quería, me puso un reto, el reto de salir a fuera a comunicarme, a expresarme con más soltura, con más fluidez, no paré de recuperar mi memoria, porque había cosas que tenía que volver a recuperarlas, repasarlas, era como que encendió en mi la luz de; yo puedo crear lo que quiero en mi vida. Unos meses después encontré un trabajo de lo mismo en otro pueblo, yo ya me sentía preparada para volver a empezar en esa aventura de estar con gente, es algo que me a gustado desde siempre, el estar con personas conocidas o desconocidas, compartiendo, sirviendo cosas que me han ayudado a mí.

Es curioso desde ese accidente como incoscientemente, cada vez soy más consciente de como se van moviendo estas piezas de la vida, han ido viniendo a mi vida entrevistas de radio (el primero fue después de unas pocas semanas del accidente), trabajos que me hacen liberarme del miedo a la gente, que aprendo a cómo vencer la timidez, cursos que me ayudan a sacar esa voz con más elegancia, como ahora estoy haciendo, escribiendo mis sentimientos, mis vivencias. A veces parece que la vida te quita situaciones, logros para que vueles más alto, para que lo quieras con muchas más ganas y conciencia, para que no te quedes estancado en esa comodidad que has llegado a lograr, para que reconstruyas ese logro con más conciencia del camino que vas transitando para llegar ahí. Porque por cada paso que voy dando en este gran viaje de volver a empezar ahora sé con muchísima más claridad cual es mi propósito de vida y cómo yo puedo crear mi historia ahora o puedo cambiarla para que en el futuro se vea reflejado en mi presente.

No soy rara ni diferente, SOY ÚNICA

Empiezas a recorrer tu camino entusiasmada, siguiendo a tu intuición, escuchando a la voz de tu alma, cada vez te sientes más hábil escuchandola y entendiendola, la dejas que se exprese cuando sientes que eso te va a ayudar a crear o a abrir ese camino que te lleva a tu objetivo. No sabes bien hasta donde te va a llevar pero lo que sí sabes es que cada vez te sientes más autorrealizada, más plena, más viva, liberada de esa carga de lo externo, te sientes TÚ.

Os quiero decir que esta entrada o post es el que más me a costado escribir, el que más se a resistido en florecer, lo he postergado mucho, no he tenido el valor de ponerme a soltar mi experiencia del desafío de mi expresión que he vivido y sigo viviendo, hasta ayer al mediodía que empece a escribirlo y hasta ahora. Era un tema que me estaba venga a reclamar, porque es un tema que siento que todos tenemos que liberarlo, cada uno a su manera, pero yo creo que es algo que tenemos que trabajar en nosotros mismos, el hacer caer la máscara de tu ‘yo’ fingido. Creo que nadie se salva, en uno u otro momento de la vida hemos usado un antifaz. Hemos tratado de ocultar quienes somos verdaderamente, generalmente con la intención de encajar, de ser aceptados y hasta admirados. A medida que los años pasan y vamos conquistando la madurez y el conocimiento de nosotros mismos, esas máscaras necesariamente van cayendo.

SÉ TU MISMO, DESPIERTA LO MEJOR DE TI

Izaro

 

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